sábado, 22 de noviembre de 2008

Amor al vuelo


Si al amor lo reducimos a un olvido... entonces: ¿de cuántos amores hablaremos que no se han olvidado al amar?

Ya es hora de amarnos ausentes
Amarnos distantes
Amarnos distintos…

Y no volver a amarnos.

Fuimos amantes
Y fuimos sinceros…

Fuimos uno
Fuimos del otro

Fuimos un sueño
Una pesadilla
Un lamento
Una alegría…

Pero fuimos…
Y por más…
Ya no seremos…

Llevaré ahora tu recuerdo
A un río
Y lavaré mis manos
Mi cara, mi cuerpo…

Lavaré tu rastro
Y tu rostro…
Lavaré tus pies,
Así, no dejarás huellas ahora
Que hoy te marchas.

Vamos a soñarnos separados
Y caminar sin voltearnos
A ver dónde estamos…

Y desatarnos…
Hoy… nos alejamos…

Hoy nos recortamos la posibilidad
De los hubiera…

Hoy no nacen los sueños
Y no veremos germinar esperanzas
Ni historias…
Ni encuentros…

Hoy cosechamos una separación
Y nos pondremos al juego del azar
En donde a lo mejor un día nos veremos
En donde a lo mejor un día nos pasemos…

Y seamos ciegos.

Rompamos toda memoria
Rompamos nuestros ojos
Rompamos los labios
Y rompamos nuestros huesos…

Que no quede algo para recordarnos…

Y que vuelen las imágenes
Y las hojas con versos;
Que vuelen tus besos
Y también tu caricia…

Tu calma…

Volemos al amor
Y volemos al recuerdo

Volemos a la vida
Al desencuentro

Volemos a los ojos cerrados
A lo incierto…

A las palabras no dichas…
Al silencio…

Y a la ausencia para amarnos
Y luego para olvidarnos…

Y en este olvido
Encontremos nuestro vuelo.

Te amo.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Quisiera ser niño

Me olvidé de mirar al sol
Y también de mirar a la luna,

Se me olvidó cómo sentir sin sentido
El aire que golpeaba mi rostro,
La aspereza de los prados
Y la caricia de una hoja en otoño…

He olvidado el amargo sabor de una vagina inquieta
Y de una boca ácida al despertarse.

Olvidé decir te quiero
Y olvidé cómo besarte.

He olvidado cómo dormir contigo,
Cómo abrazarte por la espalda
Y hasta he olvidado tu silencio
Acunado en nuestra mirada
Antes de ser muertos en un sueño…

Olvidé el aroma de tu piel en mi carne,
En mi entorno,
Este entorno que hoy te reclama…

Y te devuelve como un susurro de viento…

Mientras cae el invierno…

Mientras vas desapareciendo de mi memoria
Mientras yo me muero la vida por dentro.

Tengo la boca quemada
Los pulmones sangrando
Y las manos atadas…

Se me olvidó cómo pronunciar tu nombre
Y se me olvidó escribirte cada noche.

Se me olvidó que me importas
Y se me olvidó que te he conocido.

Cada segundo que vivo
Es un segundo que muero…

A veces se me olvida medir el tiempo…

Sólo veo caer la noche
Y nacer la mañana,
Pero ni uno de ellos
Ha querido traerte antes de mi olvido…

Quisiera volver a construir fantasías
Y creer en cuentos de hadas,
Tener de nuevo la libertad de pensamiento
Sin que sea viciado por mis experiencias
Y mis conocimientos…

(Quisiera depositarme en la boca de una sirena
O navegar en un barco de algún cuadro;
Quisiera internarme en un valle obscuro
Y que mi madre me despierte de esa pesadilla…)

Pero he olvidado cómo salir de la realidad
Cómo alcanzar las estrellas
Y cómo volar con los pájaros si así lo deseaba…

Si tan sólo recordara sin recordarte,
No tendría que pensar en olvidarte

O si te olvido…

No desenterraría viejos deseos
Para hacerte creer que tu vida no me importa…

Pero se me ha olvidado cómo soñar,
Y se me ha olvidado cómo ser niño.

lunes, 10 de noviembre de 2008

A la puta que se llevó mis poemas...

Dejemos de crear versos,
dejémonos de miradas al cielo
y hablar de corazones rotos
y besos eternos.

Hoy quiero sumergirme
en los pechos de una prostituta
y colarme en su vientre
para que me hable de su amargura…

De esos pesos pagados por no sentir
o sentir a veces sin sentir que sangra.

No quiero hacer un verso que hable de ti…

Quiero hablarle a las piedras y a los muros
y reflexionar las frases que los visten de noche;
necesito pensar en las plazas y en las calles,
en las celosías que guardan celosas a las niñas.

Hoy necesito cultivarme en la tierra donde he nacido
y encerrarme en un puñado de piedras
para escribir sobre la levedad de mi existencia…

Que presente su mano a través de una ventana
y que se sirva a mi pecado debajo del pantalón,
pagaré, después, con la moneda virginal de mi inocencia…

Romperé su cadera de hierro
que tantos amantes ha visto renacer en ella;
terminaré por darle otra moneda para que vaya a casa
y teja de nuevo su matriz para un nuevo encuentro.

Hoy deseo romperme los dedos
y poner mi lengua en la lumbre,
destrozarme la quijada
y sacarme los ojos…
Mi cuerpo no soporta seguir escribiendo
noches de amantes pordioseras
que buscan amor a cambio de un verso
que buscan amor a cambio de consuelo
que buscan amor a cambio de sexo…

No juzgo a quienes lo han hecho,
pero si de sexo se trata,
mejor pídeme que te de unos pesos
y lárgate sin llevarte mis libros y poemas.

¿Qué culpa tienen ellos de tu miseria?

Si quieres escuchar poesía
tronaré mis huesos para quebrar el ritmo
y deshacerme de las rimas
hacer de lo grotesco poesía
y quitarle a las palabras su sentido primigenio
para devolverlas a la simplicidad de tu vagina
y de tus ojos vagabundos sobre mi cara.

Sí, requiero envolverme en brazos de una puta,
así podría blasfemar a cambio de dinero
e intercambiar lo mismo amor que sexo…

Necesito arrojarme en manos del deseo,
de la necesidad de un oficio antiguo
para cicatrizar el pecho y tu recuerdo…

Meterme debajo de su falda,
lamer el sabor amargo de su entrepierna
y recostarme en las sábanas de un hotel barato.

Mira, bien amada mía,
en qué has convertido mis versos.

Quiero ahorcarme en una cintura experimentada
ser vacío, ser ingenuo y creer que ella,
por una noche,
me ama.

Ay pobre de mí
y mi ceguera…
Que lo mismo ha dado estar mil noches en tu vientre
que estar una noche con ella.