miércoles, 18 de enero de 2012

De los olvidos




No quiero ser un nombre más a la lista
Enfrascado en un caja vieja…
No me pongas ahí con todos los demás.

Aunque la caja sea de cristal
La caja, es caja al fin...

Estropearían las alas y no tendría libertad:
De volar a ti
A mí.

Si fueras aire ya estarías
Abrazándome en este momento.

No... ya lo haces con cada palabra
Mientras lees…
Ya lo haces mientras escribo.

Me gusta oírte, verte, tocarte
Sentirte alucinante, y soñarte.
Saberte frente a mí...

Ayer entraba de esa forma en tu cuerpo,
Creando delirios sobre tu cama desnuda.

Es otra de esas noches detrás de la ventana
Por andar pensando en tu paso
En tu aroma mezclado de naranja y café.

La noche y el viento



Sopla el viento en mi rostro
En este momento para saber que estas aquí.

... Estoy ahí; en cada uno de los pedazos rotos
Y cenizas sobre la cama,
En cada rincón desnudo
Como pluma de ave que abandonó el viento.

No quiero dejarme dormido,
Pero si al tiempo de lo prohibido y lo ajeno,
Ese poeta mira alrededor toda la poesía
Y poco espacio para acomodarla...
Entonces hay sueños
Que a veces prefiero dejarlos ahí
Para que no dejen detener su encanto
Y no mezclarlos con la mundanidad de mis días

Ese es mi miedo, corazón...
Porque apenas te he rozado con mis dedos
Y tengo ya con qué inmortalizarte en el pensamiento

Absorbiéndote en cada abismo del deseo,
Donde soy tan pequeño y frágil
Que me desmorono apenas sientes mi pecho.

Sí, más no tengo…
De tenerte no estaría aquí refugiándome
Del frío, tratando de calentar mis manos
Con tu recuerdo.
Una noche vuelta tarde
Suspirando tu ausencia en el delirio
De una palabra dormida,
Casi irreal como encontrarte por la mañana,
De cándida sonrisa, encantada...

Me inyectas tu veneno en cada prueba
Y tentación melancólica...
Saberme contigo ha sido la más cruel de mis agonías.

De tenerte por instantes
Como se detiene el viento
En los pulmones
Y salir… sin regresar a ser el mismo.

Cuando hablé de ti...




Hoy hablé de ti...
De tu sueño y fantasía…

Hoy hablé de ti como si nada valieras,
Porque de tener un precio
Entonces mis bolsillos rotos no alcanzarían
A cubrir el precio que traes puesto en tus ojos.

Hablé de ti porque a veces te tengo,
En un instante, quizás en un nudo interno.
Hablé de ti como si fueras un libro abierto,
Una letra escondida en una página en blanco:
Atorada entre mi pluma y el silencio.