martes, 13 de marzo de 2012

De las preguntas necias...


¿Que si te extraño?
¿Que si te amo?
¿Que si aún pienso en ti…?

No hay necesidad de preguntarme
Si aún me sientes temblar
Si cuando en un beso lloro
Si cuando me cantas al oído me quiebro…

¿Cómo no extrañarte?
Tu espalda ligera
Tu vientre plano
El olor de tu sexo en mi barba…

¿Cómo podría ponerte al olvido?
Tu entrega, tu pasión
La forma en como rodeas mi cuello
Esa locura de ir cantando en el carro
Gritando, tocándonos, peleando…

Puede que no me sientas todos los días
Quizás no escuches mis pensamientos
O me leas en estos versos que se pierden
Como antes mis dedos dentro de ti

De tu cuerpo asesino
De tu rostro encendido

De tu mirada profunda que me ha llevado
Lejos… tan lejos que he perdido el curso
Cuando estoy tan cerca de despedirme
Y abrigarte por centésima vez una última más…

Amarte ha sido como se vive una brisa
Mojándome en tu sonrisa
Bañándome en tu boca
Enjugando las lágrimas de un niño
Las mías esperando mi muerte.

¿Aún te importa saber que te extraño todos los días?
Si supieras, mujer, tan sólo…
Que te aprisiono durante la madrugada
Y te libero por las tardes, perdiéndote

Y en cada regreso nunca eres la misma
En cada regreso te vuelves inolvidable

En cada regreso… en cada regreso…

domingo, 11 de marzo de 2012

Sólo ámame


No entiendo cómo debo amar y mucho menos cómo debo ser amado.

No amo con el corazón, amo con mis entrañas, sintiendo como se retuercen enfurecidas cuando estás cerca, cuando estás lejos.

También amo con mis manos, y te pinto en la pared nuestra historia, y amo con mis ojos, que se cierran y abren mientras te encuentro o desapareces.

No entiendo cómo ama la gente ordinaria, el amor no se siente en el corazón, se siente en las tripas, cuando te enojas conmigo, cuando explotas en un orgasmo y yo termino. Siento como arañas mis emociones.

Me mareo, te sublimo, pero te siento con mi instinto… no te pienso. Por eso cuando amo no lo hago con mi cerebro, no te racionalizo. Por eso estás conmigo.

No me ames analizando mis actos, ámame hasta que te duela la panza, así sabré que te importo, y cuando llores, rías, también hazlo desde las vísceras. No trates de entenderme, tampoco me ames como lo hace el resto.

No quiero arrancarte un suspiro, prefiero que tengas náuseas cuando me aproximo a tu boca o cuando me voy sin despedirme.

No quiero ser tu sueño, sino tu cólico, no pretendo que veas en mí al hombre perfecto, sino el hombre del momento que hace que tu cuerpo sea un parque de diversiones.

¡Grita! Alza las manos, agárrate fuerte cuando vayamos en picada, siénteme con cada fibra de la bilis, vomítala en borracheras conmigo, cuando te alcance el diablo y me hagas drama a mitad de la noche, en medio de la fiesta.

Sé posesiva, una loca, desgárrate si me ves con otra, pero aviéntate a mis brazos y bésame como si fuera tu última noche, o mejor aún, tu última mañana conmigo.

Experiméntate libre conmigo pero encadenada, encantada y llévate las manos al vientre cuando circule mi lengua por tu ombligo.

Ámame con las entrañas, hasta que vomites, yo te digo.

Viaja conmigo en la cama, y veamos al techo relatando cuentos de nuestra vida.

Toma mi mano y apriétala porque sientes que sólo estaremos un corto periodo, la vida es tan corta, tan breve como para amar con el corazón.

No me abras el pecho, exponte abriéndote por debajo de las costillas, permíteme manosear tus emociones y somatízame si me ves llegar, o si ves cómo te doy la espalda.

Regrésame con coraje y con odio, muerde mi abdomen, sángralo si por mí entristeces.

Ódiame como a tus enemigos: con el corazón y la cabeza si buscas venganza; pero ámame como a nadie, con las entrañas.

sábado, 10 de marzo de 2012

Cuando pinto tu nombre


Qué estarás haciendo ahora
Después de dos años de lo nuestro
Todo un año sin saber de ti
De tus sueños, tus miedos
Tus risas y miradas enamoradas…

Aún te veo deambular desnuda
En las paredes de mi recámara
Aún tus gritos se liberan
Quitándome el sueño
Quitándome el hambre

Fuiste tan mía
Que tuve que lastimarte por amor
Por odio también,  quizás

La humedad de tu entrepierna
La de tu boca y tus ojos
Pidiendo con fuerza que nunca me fuera
Y ahora somos un par de extraños
Que pasan por la calle sin reconocerse

Mas no así la memoria táctil
Que aún te busca cuando la luna brilla
Cuando te convertí en literatura
Aún cuando lo hice en una de mis pinturas…

Sola

En mi cabeza, en las entrañas

Es más fuerte la duda
Y el espacio vacío entre mis sábanas
Cuando confesaste que nunca amaste
Que sólo había sido una ilusión
Del atropellado encuentro
Que un día me sostuvo en el piso
De mi alcoba, por tus huellas

Pinté tu retrato sobre mi pared
Donde sudé tantas veces
Y veces más colgado de tu aliento
Donde permanecí quebrado
Sollozando tu partida
Lamentando tu sombra

Ahora tu retrato viaja de costa a costa
Buscándote

En los lugares que nadie conoce
Tu nombre, sólo tu figura.