jueves, 15 de marzo de 2012

La duda


Busco en el silencio
Los secretos guardados
Bajo tu mirada

Y no encuentro más respuesta
Sólo preguntas sollozantes
Que me miran como ángeles caídos

Como sombras confundidas
Con el espesor de la amargura:
Así de heridos, suplicando la muerte.

Te oigo en mi pasado
Ecos que se rompen en mil fragmentos
Enterrándose en mis pies

En palabras que un día tuvieron sentido
Que hoy me recuerdan a ti…

Y veo entonces la imagen
De ese espejo que rompí
Aquella noche mientras me odiaba en el hotel

Al instante mismo de derramarme
En los brotes de la ceguera
Que regaban mis ojos

Con la maldición que interrumpía mi boca.

He transitado ya las ciudades abandonadas
Por sobre las ruinas y cenizas
De los campos bélicos de tus hombros.

Y leo tu historia como a un libro viejo
Guardado en cajas de madera
Como si éste tratara de no hacer ruido

Pero que no sabe callar…

Si bien tú haces lo mismo:
Abres grietas de tiempos
Que alteran mi futuro

La duda de nuestro compromiso...

martes, 13 de marzo de 2012

Del cielo tu sonrisa


El resultado de mi mala consciencia y mi buena memoria se refleja en los actos de mis días mientras espero tu llamada. He tenido días peores, lo sé; es sólo que hoy, mirando a la calle, me encontré pensando en ti más que otras veces… reflexionando lo que hice y no hice, las promesas rotas y los juramentos que ahora parecen falsos.
Aún con el temor de perderte retraté tu sonrisa sobre la pared, como si fuera la única fotografía de todas las veces que nos amamos… como si todo se redujera a la inolvidable sonrisa después de llorar. ¿Cuántas veces más recordaré y hablaré sobre esto? Nadie me amará como tú, bien lo sé ya.
Y miro al espejo mientras fumo inventándome más historias que contar, con la extraña sensación de que el tiempo que he perdido lejos de tu mano está guardándome rencor desde aquella noche de mi sorpresiva despedida. Aquél momento aún me despierta sudando, romper tu corazón ha sido la más violenta quimera que he bebido. Me da miedo pensar que el no poder corresponderte ahora estará tan tatuado en mi piel que se convierta en mi condena.
Han pasado días enteros que estoy más al pendiente del reloj que de mi propia vida; han habido otros en que simplemente me río por la desesperación de no saber qué es de ti, y en aquellos días que voy a verte, es como si toda realidad se extinguiera, quedando suspendido entre el espacio y el tiempo, entre mi consciencia y la memoria, entre el mundo y el lenguaje.
Ciertas ocasiones al expresarme de ti lo hago de tal forma que cualquiera creería que fuiste el amor de mi vida… aún queda mucho para estar seguro de que lo eres, pero de algo estoy totalmente convencido: eres la única mujer que supo manejar mis demonios, haciéndolos suyos y controlándolos con un beso. Empero, esto significó tal calma en mí que me sentí dormido sobre los brazos de una angustia que me despertó de manera agresiva. Me desperté queriendo huir de la perfección y caminar descalzo en los senderos pedregosos del error y la equivocación, sobre las brasas de mis deseos voraces para resignificar las pasiones, mis vicios y mi torpeza.
Es por eso que notas una mirada nostálgica en mis pinturas, vivo en una melancolía tan constante como mi eterna sonrisa que desconoce infortunios y humillaciones. Sin embargo, no soy de hierro, nunca lo he sido a decir verdad, solamente nunca me ha gustado que adivinen mi tristeza y soledad, por eso opto por ser un hombre solitario, por eso decidí irme de tu lado.
Quizás nunca entiendas, ni espero lo hagas, el por qué de las decisiones que tomo, paralelas siempre a lo que siento y hasta en lo que actúo. Quizás no comprendas que me hizo falta el despojo, el drama y más locura… quizás ni yo lo sé aún. Creo aún no puedo conciliarme, por eso me arrastro por una gota de lágrima como si se tratara de mí buscando la supervivencia en un desierto a medio día… quizás por eso aún busco tus brazos y tu voz, beber y navegar por el manantial de tu boca siempre dispuesta a reconfortarme.
Sí, te volviste en el refugio cómodo de mi ser y no quise más que fueras eso. Quiero decirte que soy la víctima de mis consecuencias, que se arrojan obscuras y sangrientas cuando te imagino a mi lado, apoyándome en tus hombros, en tus labios, desesperado por retenerte en el caudal de mi historia que fluye como un río embravecido, llevándose al océano todas mis memorias: barcos que se hunden en el fondo o que son abandonados en puertos fantasmas, donde he recogido vivencias y saqueado pueblos enteros.
No deseo ser el mar que regrese a tu playa para tragarse tu sonrisa y que nunca más lo veas regresar, no quiero ser aquél que refleja el sol en sus estelas para guardar al cielo en su ancha inmensidad.


Para amarte


Dicen que para escribir
Hay que conocer todo el bien
Y todo el mal…

Dicen que para beber
Hay que pasar la mayor pena
Y la mayor alegría…

Incluso dicen que para amar
Uno debe tener el corazón roto
Y el alma herida.

No creo mucho en lo que dice la gente
No creo que para amarte y escribirte…
Necesite que las heridas respiren
Tomar hasta embriagarme rogando amor
Rogando porque una bala me atraviese

Para amarte no necesito que me rompas
O jurarte y prometerte que bajaré los astros
Y envolverte en cuentos de hadas

No necesito cortar flores
Y sacar experiencias pasadas
Que pesan en mis hombros
Y me hunden en el suelo
Mientras he ido pisando
Cristales rotos…

No necesito verte o pensarte a diario
Menos decirte que realmente me interesas
Aunque me digas que no lo hago…

Me da lo mismo lo que pienses
Porque para amarte no necesito que lo creas
Y si lo sientes o no… me da lo mismo también

Nunca he sido de la idea
Que el amor se manifiesta de la misma forma
Con una o con otra…

Poco me interesa cómo te han amado

Mas si quieres irte…
Sólo te pido una de tus noches
Para que me estés extrañando por la mañana.