domingo, 2 de septiembre de 2012

Más allá del bien y del mal


A mis 29 he podido aprender que…

…no importan que tantas penas pases, tu familia no te abandona.
…no hay mayor éxito ni mejor negocio que aquel donde se termina contento.
… siempre habrá más de uno que quiera joderte la vida, o verte llorar, pero siempre tendrás a tu lado una persona que estará dispuesta a dar su vida (gracias, mamá).
…no importa cuánto hayas peleado con tu hermano cuando eres niño, a estas alturas uno obtiene a su mejor amigo y confidente (te amo, Samuel).
…si llegas sin hijos a esta edad, tienes sobrinos a quienes les puedes enseñar como si uno fuera su padre.
…si el infortunio te sonríe, lo mejor es devolverle la sonrisa, y luego reírte con él.
…a tus mejores amigos no les importa ni el tiempo o la distancia, siempre contarás con ellos en tus fracasos… pero más en tus glorias.
…tus primos son hermanos, y aún cuando el largo velo del tiempo te arrebate a tus amigos, con ellos envejecerás (Ana, Carlos, los amo).
…amores vienen, y otros tantos se van, pero siempre habrá uno, o quizás dos, a lo mejor tres, que siempre desearán tu felicidad aunque ya no puedan estar contigo.
…se vuelve más importante estar con las personas que te quieren, aunque sean pocas, que estar con aquellas a quienes les eres indiferente y son muchas.
…siempre hay tiempo para amar y para tomarse un café con un viejo amigo (a).
…la cama no sólo sirve para soñar, tener sexo o llorar, también sirve para compartir y conocer el verdadero significado de la intimidad.
…si no se perdona con el corazón, no es perdón en realidad.
…se debe trabajar para vivir, no vivir para trabajar.
…no existe tal cosa de la “media naranja”, para amar y entregarse hace falta que uno esté completo y que la otra persona también se sienta así.
…es más satisfactorio estar con una mujer que estar con una princesa.
…lo que no mata a uno, no lo hace más fuerte, sino más extraño y más duro.
…no hay mayor dependencia que el buscar la libertad.
…muchos se esmeran en querer hablar, pero muy pocos en querer escuchar.
…el hombre es dueño de su silencio y esclavo de sus palabras y promesas.
…es más fácil romper una promesa que hacerla.
…los momentos más bonitos, son aquellos en compañía del silencio.
…la “verdad” está sobrevaluada, y es tan relativa como la “mentira” o la “omisión”.
…no es mejor amante quien está con muchas, sino quien se concentra en una sola.
…arrepentirse de su historia, es negar lo que le lleva a estar aquí y no desprenderse de su pasado.
…no hay mayor ambición que aquella que supera a la obtención de bienes materiales.
…las palabras se las lleva el viento si no están sostenidas por hechos.
…las renuncias son elecciones a un amplio abanico de posibilidades y otras complicaciones.
…el idealismo es el último lujo de la juventud, pero eso no significa que se debe dejar de luchar por lo que se quiere conforme vas creciendo.
…la muerte sólo es el descanso de la vida, no una pérdida o despedida.
…el racismo sólo es una forma de criticar tus propias carencias o debilidades.
…no hay mayor placer que compartir tu riqueza con quienes han nacido en condiciones menos afortunadas que la tuya.
…no se actúa para que la gente note tu presencia, sino para que se haga sentir tu ausencia.
…uno no puede entregar lo que no tiene.
…la madurez no llega con los años, sino con el ejercicio de reflexión de tus actos.
…no existe eso que llaman “bueno” y “malo”, las cosas sólo son porque no fueron de otra manera.
…los “hubiera” existen en medida de hacer crítica a elecciones que renunciaste.
…”cambiar de camino” no significa huir o cobardía, sino otra manera de hacer las cosas.
…no existe la soledad, uno es la mejor compañía, y si no eres capaz de estar contigo mismo, menos podrás compartir con alguien más.
…no se trata de llegar primero, o saber llegar, sino de llegar contento no importa en qué lugar.
…uno mismo es el obstáculo o la libertad para superar las formas de lo posible y lo imposible.

Y aún me falta tanto por aprender, pero para eso siempre estará la vida; y aún si esta mañana termina, lo haré con la ancha sonrisa de que seguí mi corazón y en constante lucha de construir mi propia suerte.

viernes, 13 de abril de 2012

El hermano que se fue


Es francés y libertario
Casi un prodigio revolucionario,
Escribe con el golpe de las ideas
Y habla con su lengua de fuego

Su melancolía se entorpece
Con el alcohol cayendo por su garganta,
Raspada por cien cigarros de cada noche...
Herida por el grito con el puño al cielo

Es mi hermano y está muerto

Pero su imaginación vuela como el aire,
Como un niño volando un papalote
En el fondo de una mente sin recuerdos

Es un idealista siempre joven
Viajero de mundos y galaxias
Ha visto el mundo y no para de recorrerlo:
Sueña profundamente desde la tierra
Tres metros abajo

Desde la trinchera de su tumba
Vive en los campos de guerra
Y las ciudades fantasmas
Donde aún su risa suena…

Es mi hermano y está muerto

Es mi hermano y lo sigo escuchando.


Te extraño

martes, 3 de abril de 2012

Reencuentro


Recuerdo verte años atrás, con tu uniforme de secundaria, con el cabello atado a media cola, calcetas y blusa blancas, falda a cuadros… Recuerdo que no me hacías caso en lo absoluto, recuerdo que sólo me ubicabas como “el de lentes”. Muchas noches llamé a tu casa y colgaba en cuanto oía tu voz, víctima de los nervios al escucharte, preso de mis emociones que subían y bajaban de mi ombligo al corazón. Me atreví hablarte el último día de clases, en la despedida de aquella época en la secundaria… de eso ya son quince años, hoy volví a verte.
Muchas veces paseaste conmigo durante la prepa, mi primer beso fue contigo: recuerdo claramente cómo todo alrededor se hizo nada, se hizo nadie, sólo éramos tú y yo danzando en una luna que brilló durante muchos años. Mi primera vez contigo, también, y aunque no sabía qué debía hacer, manejé la situación como si tuviera ancha experiencia. De ahí caminé contigo en la universidad, en mi nueva etapa, te desvelabas conmigo escuchando todos los monólogos que me aventaba para explicarme a Heidegger, Nietzsche, Sartre, Aristóteles… y tú aguardabas en el sillón y en las mesas de diferentes cafeterías sonriéndome, intentando entender sin lograr detenerme para más explicaciones. Estuviste en mi graduación, en la fiesta, y estuvimos abrazados todo el tiempo, riendo, besándonos acaloradamente conforme el alcohol nos entonaba al cantar esas “adoloridas” del mariachi. De ahí nuestro viaje de graduación fue como una canción de verano, apenas comíamos, vivimos de noche con los amigos y las mañanas para nosotros. Celebramos con una cena mi primer trabajo, me comprendiste la primera vez que me corrieron, callada. Luego festejaste mi primer ascenso, los pequeños logros que fui obteniendo: mi primer libro (tú fuiste mi primera dedicatoria), el primer viaje pagado sin ayuda de mis padres; estuviste aquí todo el tiempo y no te diste cuenta cómo pasaron los años… yo tampoco, a decir verdad. De pronto hoy volví a verte, y pasamos lado a lado sin reconocernos al instante, tú nunca te diste cuenta que fui yo quien rozó tu codo, sólo dijiste: “disculpa”, y seguiste tu camino como aquella última tarde que te vi saliendo por la puerta principal de nuestra secundaria.